Creatividad e Innovación para el nuevo branding



El consumismo, la obsolescencia programada, la obsesión “Low cost” por renovar temporada tras temporada nuestra colección de modelitos primavera- verano,                otoño- invierno. Estas son algunas de las causas por las que las marcas se vean obligadas a estar en constante lucha.

¿El objetivo? ganarse la confianza y admiración de personas que buscamos vivir experiencias únicas, auténticas e irrepetibles.

En un mundo hiperconectado, donde las barreras culturales han desaparecido y los límites geográficos se rompen a golpes de click, las personas pasamos del estado ‘infantil’ de pertenencia al ‘adulto’ de diálogo.

Vivimos en un mundo en el que:

– El lujo y lo exclusivo se hace accesible para cualquiera de nosotros. Tener ya no está limitado a unos pocos privilegiados. Comprar hoy una camiseta (edición limitada) de Tommy Hilfiguer o el último modelo Abercrombie & Fitch ya no está limitado para un sector determinado.

– Nos educamos y aprendemos sobre herramientas (ni hablar las miles de palabras dedicadas a las redes sociales, nuevas tecnologías…) y nos olvidamos de entender los conceptos. Sabemos cómo se usa y no nos paramos a preguntarnos por qué lo hago.Parece ser más importante saber usar una planilla de Excel que entender la lógica de un cálculo.
–  Las personas queremos poseer por el mero hecho de tener más cosas, o peor aún, como forma de ganar confianza en lo que somos. Pero, seamos realistas, sabemos todos nosotros sabemos quienes somos por la consistencia entre nuestros pensamientos, palabras y acciones, y no por llevar una camisa Tommy.

Esta accesibilidad y facilidad para tener ha hecho que las personas centremos nuestra atención en marcas que, de forma consistente y a través de una personalidad fuerte, reconocible y estirable, consiguen crear experiencias que dan significado a nuestras vidas. Puede que no siempre les compremos, sin embargo, si creemos en ellas, finalmente volveremos…

Ante tal panorama, las empresas se encuentran en un momento único y sólo ganarán (y esto no es un tema de tamaño y/o escala) quienes sepan aprovecharlo. Sus marcas tendrán que conversar, tal como lo hacían en el medioevo. Posiblemente, las grandes marcas tengan que aprender nuevas viejas virtudes y desaprender técnicas que han utilizado en los últimos tiempos. Una buena forma de aprender tal vez sea comenzar a prestar atención a esas empresas con dueño visible (en este punto, las PyMEs llevan la ventaja), donde sus valores son permanentes, donde el cuidado por el detalle es parte del ADN empresario, donde adaptarse con rapidez al medio es una cuestión de supervivencia en un mundo que fluye vertiginosamente.

Mostrar consistencia en el tiempo, relacionarnos con lo que la persona es, atender y entender que decidimos por emociones y no con la razón (con esta sólo preferimos un producto frente a otro, no necesariamente lo compramos) serán las bazas de la nueva relación entre marcas y personas.

Apple es un buen ejemplo, aunque trillado, de todo lo anterior
Ryan Air también lo es, aunque la mayoría de las personas les genere un repelús supino. Ryan Air es consistente; a su modo muy particular dialoga con las personas; sabemos cómo será la experiencia y ellos también. Lo que han entendido es que hay personas que no les interesa cómo irán de un punto a otro, sino lo que vivirán en el destino, y en ese sentido ellos ofrecen un servicio básico y barato, del que si la azafata sonríe ya percibimos que han superado expectativas. Como empresa, la aerolínea más rentable del mundo, la que más personas transporta en España y buena parte de Europa.

Como diría George Clooney, What else?

En síntesis:

– Más que nunca, las marcas se deben comportar como una experiencia holística considerando la marca en sí misma, su comunicación, y también el producto, su utilidad, valor, disponibilidad, servicios asociados y, a todo esto, adicionalmente su capacidad para interactuar, ser asincrónicas y en cierta forma ofrecer experiencias hechas a medida.
– Para aquellos que están ganando en status online, por conocimiento e información, sabed que os convertiréis en prescriptor. Las marcas deberán lograr que estas personas se enamoren de ellas.
– En cuanto a las marcas de lujo, pareciera que se les acaba la edad de oro. La gente comienza a valorar otras cosas, fuera de la esfera del poseer para ganar reconocimiento
La verdad es que, se ve como que el tema central va más allá de la marca y su experiencia y pasa por la necesidad de cambio de algunas prácticas y creencias enquistadas en las empresas.

Si quieres saber más Cristian Saracco te lo cuenta aqui

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