25 años, empecemos a ser productivos


Hablemos claro:

A lo largo de nuestra vida nosotros, los “Gentebakat” , hemos hecho lo que tocaba en cada momento. La mayoría de nosotros hemos sido: estudiantes de colegio, de universidad, algunos hasta de postgrados,máster etc. Nos dicen que esta vía es una garantía para que las empresas nos abran la puerta una vez tengamos el título en la mano.

¿Seguro? Y por qué, si esto es así, cerramos el mes de Septiembre con más de 4millones de parados de los cuales, el 40% son menores de 25 años.

David Refoyo también se pone las manos en la cabeza cuando ve estos números. Hace dos años, a un paso de subirse por las paredes, decidió escribir sobre el estado de impaciencia, ansiedad y desesperación al que se llega cuando la bandeja de entrada no recibe e-mails, el teléfono no suena y te pasas horas y horas revisando tu CV en busca del motivo por el que, como dirían en Gran Hermano, NO ERES EL PERFIL QUE ESTAMOS BUSCANDO.

“Cuanto más joven, más crisis”, hoy suena más que nunca. Muchos de vosotros seguramente estaréis a punto de abandonar la búsqueda, quizás por agotamiento o bien por que os asusta el temido: “Ya te llamaremos” o “contrato de prácticas con un sueldo que, hoy por hoy, no da ni para pipas”.

Consolaros con una anécdota de Thomas Edison, inventor de la bombilla y co-fundador de General Electric, que he encontrado en el blog de @irodes:

Thomas hizo un montón de intentos de inventarla sin éxito. Tanto, que unos periodistas se burlaron de él y le preguntaron: ¿va Usted a fracasar por milésima vez en inventar la bombilla? Y él repuso: yo no he fracasado, he descubierto 999 maneras de no inventar la bombilla eléctrica.

¡Esta es la mentalidad ganadora! Vale muy bien, puede que la oferta de trabajadores cualificados no cree necesariamente su demanda y que, lo que antes era una búsqueda de 2 meses ahora se alarga hasta casi el año, pero está claro que quien no arriesga no triunfa y sino que se lo digan a David.

Esta es su historia:

Aquella tarde estuvimos hablando durante casi dos horas. Por teléfono. Acordamos fechas, extensión, fórmulas. Comentamos el manido asunto de la crisis y nos ofrecimos a mantener el contacto. Me acababan de dar el sí. La palabra más corta y positiva del diccionario se convirtió en la llave de la esperanza. 25 centímetros vería la luz en la prestigiosa editorial barcelonesa DVD.

Por entonces, tenía 25 años y ya había comprobado en carne propia y ajena las bondades del sistema económico que nos habían vendido durante años. Contratos precarios, escasa estabilidad, poco dinero y unas expectativas sobre nuestras cabezas que sólo provocaban frustración. Pero había quienes se aprovechaban de la frustración ajena vendiendo su cuerpo, su lengua, su boca, a cambio de unos cientos con los que mantener el ritmo de vida que deseaban. No importa de dónde saques el dinero, importa tenerlo.

Durante algún tiempo, creí que no habría salida. Que mi vida sería así siempre. Un recorrido por empresas y jefes a cada cual más tirano que el anterior. Y decidí escribirlo. Escribí un libro contando sensaciones con las que nos hemos topado. Somos jóvenes, estamos preparados y, sin embargo, no hay puertas abiertas para nosotros.

Pero eso no es cierto, o no del todo. Soy de los que piensan que el que la sigue la consigue. Durante años quise publicar un libro y, de repente, en una tarde invernal de 2009, todo se había resuelto. Sin contactos, sin apoyos directos, sin enchufes. Del modo más placentero y romántico que podía imaginar. En el mundo de hoy también hay sitio para la esperanza.

Así comenzó mi historia. Luego vinieron Madrid, Lisboa y otros empleos. Más cursos, mejor formación, el mismo sueldo, sí, pero un libro que me hacía sentir satisfecho. Vendrán más libros y antologías dentro de poco y, aunque esto de las letras no me dé de comer, sí me llena de otro modo. Y no voy a rendirme. A nuestra generación no nos enseñaron a luchar, nos lo dieron todo hecho. O eso dicen en los comentarios de El País. Aprendamos a resistir primero. A pelear, después. Y a disfrutar del triunfo que vendrá más tarde.


David Refoyo

25centímetros

144 páginas

14Euros

Lo encontraréis en: Fnac y La Central


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Yo soy Gente bakat
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2 respuestas a 25 años, empecemos a ser productivos

  1. Matita dijo:

    “..a resistir primero, a pelear después..” que cierto! si nos enseñaran eso desde el principio..!

  2. Pingback: “jobandtalent”, ¿Por donde empiezo a buscar trabajo? | Gentebakat's Blog

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