Hubo un tiempo en que el oficio hacía al experto. Panaderos despertando a sus hijos muy temprano para aprender (de ahí la expresión “pon las manos en la masa”) o carpinteros enseñando a chicos jóvenes a trabajar bien la madera. Hubo un tiempo en el que se aprendía practicando, haciendo.
En aquella época hablar, pensar y reflexionar estaba reservado para filósofos, trovadores, personas mayores.
Hoy, pese a estar en una etapa de cambios, el saber práctico ha pasado a un segundo plano y ha dejado que la teoría y los libros de texto tengan el peso principal pasando de:
- La metodología a la definición teórica
- La herramienta al libro de texto
- Del profesional al docente
- Del trabajador al académico
¿Resultado? En la mayoría de los casos, eruditos y dominadores teóricos que no saben como llevar a la práctica sus conocimientos en su día a día profesional.
Nuestro valor en el mercado profesional de hoy en día es fácilmente monetizable, tantos másters, tantos postgrados, tanto vales.
¿Es correcto hacerlo así? ¿Nuestra calidad y excelencia profesional debe medirse por nuestra formación? ¿Cuánto vales tu?
Un buen profesional o con potencial debería medirse por:
- Su capacidad de hacer y resolver problemas en pro de la empresa
- Su actitud proactiva, sus ganas y su capacidad de implicación en el proyecto
- Su experiencia, lo que ha hecho y donde lo ha hecho.
El sistema educativo necesita reformularse, los profesionales hemos de ser una activo para la empresa, valemos lo que sabemos hacer y lo que podemos aportar en la empresa. Por muchos libros que leamos, si no sabemos pasar toda esa teoría a la práctica no nos va a servir de nada.
Como muchos sabréis en breves saldrá a la luz Foxize School, un nuevo proyecto de educación centrado en crear artesanos, arquitectos, carpinteros o pasteleros en la teoría pero sobretodo en la práctica.
¿Qué opináis?
































